El Barça siempre vuelve. Es un competidor feroz. Lo demostró por
enésima vez en el segundo partido de la final de la Liga Endesa. Lo tuvo
cuesta arriba y en un enorme ejercicio de supervivencia arebató el
partido al Madrid para igualar una serie apasionante que ahora se marcha
al Palau. Allí se vivirán los dos próximos encuentros. Si se mantiene
la tónica, ganará el que peor juegue y con remontada incluida.
Dio la impresión de que los blancos pondrían el 2-0 cuando Mirotic
clavó un triple con la mano de Wallace en la cara (71-67, a 52 segundos
del final), pero el estadounidense respondió con otro triple, aunque
falló el adicional. En el siguiente ataque, entre Llull y Slaughter
perdieron el balón. Oleson forzó una falta y puso el 71-72 definitivo.
En el último ataque falló Sergio y Carroll, que atrapó el rebote, no
pudo hacer más que chocar contra Ingles en su intento de lanzamiento.
Aparentemente, no hubo falta.
De nada le sirvió al Madrid su salida a todo trapo (8-0), ni los
arreones de Rudy (25-17), ni la testiculina de Felipe (34-24), ni
tampoco su dominio en el juego interior en el tercer cuarto acompañado
de dos triples de Draper y Llull (53-39, máxima en el minuto 29). El
Barcelona nunca terminó de irse del partido. Siempre tuvo un flotador al
que agarrarse. Unas veces fue Oleson, pero las más, Navarro. Como casi
siempre.
La Bomba lideró un parcial de 2-11 que reubicó a su equipo (59-57,
min. 34). El resto lo hizo una defensa en zona ante la que se estrelló
el Madrid. Nunca supo cómo atacarla y acabó cultivando pérdidas y tiros
forzados. Mavrokefalidis, artista principal en el tramo final, anotó
cinco puntos cruciales antes de que Mirotic y Wallace se picaran. Luego,
Oleson puso el marcador definitivo y dio el factor cancha a su equipo,
un competidor como pocos.